Según el informe “Envejecimiento en red” del CSIC correspondiente al año 2024, España cuenta con 8.132 municipios de los cuales 780 son urbanos (con más de 10.000 habitantes), 5.858 son rurales (con 2.000 o menos habitantes) y 1.494 de nivel intermedio (población entre 2.000 y 10.000 habitantes).
De los casi 10 millones de personas mayores (de 65 y más años) en España en 2024, según el CSIC, más de 7,7 millones vivían en municipios urbanos (77%) y el resto en rurales. Sin embargo, debido a la escasa población en las zonas rurales y al mayor envejecimiento de su población, el 28,8% de la población de municipios de menos de 10.000 habitantes en 2024 es mayor de 65 y más años, mientras que en los municipios de 10.000 o más, el porcentaje en 2024 fue del 19,7%.
Ese mismo año la proporción media de personas de 65 años o más en España fue del 20,4%, pero si comprobamos su distribución por comunidades autónomas, nos encontramos con porcentajes mayores de la media en Asturias, Castilla y León (26,88%), Galicia, Cantabria, País Vasco, Aragón, Extremadura, La Rioja y la Comunidad Foral de Navarra, mientras que las comunidades autónomas con menor porcentaje de mayores de 65 y más años fueron Baleares y Murcia, con proporciones cercanas al 16%.
Según las proyecciones de población del INE para España, en 2050, España será uno de los países más envejecidos del mundo, con más del 30% (o incluso hasta el 36%) de su población superando los 65 años, siendo una tendencia acentuada en el medio rural debido a la despoblación juvenil, lo que significa que la proporción en zonas rurales será significativamente más alta que la media nacional.
En cuanto a los aspectos de salud mental y demencia, según la publicación “65 y más”, el progresivo envejecimiento de la población española traerá consigo un aumento significativo de este tipo de casos de demencia. Se calcula que, a escala global, las personas que padecerán este tipo de deterioro cognitivo se triplicarán en 2050 y que en España se incrementará este tipo de enfermedad un 83% para ese año.
Para responder al reto que supone el envejecimiento de la población mayor, la OMS en la iniciativa “Década del envejecimiento saludable” propone poner en marcha acciones dirigidas a promover dicho envejecimiento saludable, consistente en desarrollar y mantener a edades avanzadas la capacidad funcional que hace posible el bienestar. Esta capacidad funcional viene determinada por la capacidad intrínseca de una persona (es decir, por la combinación de todas sus capacidades físicas y mentales), por el entorno en el que vive (entendido en su sentido más amplio e incluyendo el entorno físico, social-relacional y político-institucional) y por las interacciones entre ambos.
Las intervenciones de prevención y promoción de la salud son las más eficaces para evitar que se produzcan enfermedades o para mejorar las condiciones de vida de las personas que las padecen.
En la “Estrategia de Prevención y Promoción” de la Salud del Ministerio de Sanidad se propone el desarrollo progresivo de intervenciones dirigidas a ganar salud y a prevenir las enfermedades, las lesiones y la discapacidad tanto física como mental. Entre las acciones de promoción de la salud que plantea la Estrategia, se encuentran:
- Actividad física
- Alimentación saludable
- Limitar el consumo de riesgo y nocivo de alcohol
- Limitar el consumo de tabaco
- Bienestar emocional
- Seguridad y accidentes.
Además, la OMS, en su informe “Autocuidados para la salud” de 2022, explica que se prevé que para el 2030 habrá un déficit de 18 millones de trabajadores de salud en todo el mundo, y que hoy en día 130 millones de personas, un número sin precedentes, necesitan asistencia frente a las amenazas globales, que incluyen las crisis humanitarias y las pandemias como la de COVID-19. Para hacer frente a esta tendencia mundial, la OMS reconoce que cada vez están más aceptadas y reconocidas en las iniciativas mundiales destinadas a mejorar la atención primaria de salud, las intervenciones de autocuidado.
El autocuidado, según la OMS, es la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover y mantener la salud y para prevenir enfermedades y hacerles frente con o sin el apoyo de un trabajador de la salud o asistencial.
Aunque España dispone de un sistema sanitario (el SNS) y social (el SAAD) que son, a priori, capaces de responder a las necesidades socio-sanitarias de la población, especialmente de los mayores, parece necesario, viendo las tendencias del envejecimiento de la población, el impulsar iniciativas preventivas, como el envejecimiento saludable, dirigidas a la población en general y a la de mayores en particular, y aún más reforzados, en las zonas rurales.
Los proyectos que se presentan están enmarcados dentro de los ámbitos impulsados por los organismos socio-sanitarios internacionales y nacionales en materia de promoción de la salud y prevención de enfermedades, de envejecimiento saludable y de autocuidados. Aunque hay que decir que falta mucho trabajo para integrar debidamente las esferas de “lo socio” y “lo sanitario”.
- Formación sobre alimentación saludable
- Prácticas relacionadas con la actividad física y ocupacional
- Actividades dirigidas al bienestar emocional (en los planos personal, relacional en general e intergeneracional en particular)
Más ancianos y más solos. El porcentaje de personas que viven solas en España pasó del 1,9 % en 1970 al 11,1 % en 2024, según un informe que publicó en 2024 el Observatorio Demográfico CEU-CEFAS. La situación es más grave si nos referimos únicamente a ancianos, y más concretamente en mujeres mayores.
A partir de los 60 años, y de forma creciente con la edad, el porcentaje de mujeres que viven solas se dispara, llegando casi al 30% entre las españolas que tienen 65 años o más, crecimiento que no ocurre con los hombres en esas edades.
La soledad, sobre todo en esta franja de edad, es muy negativa a nivel emocional pero también físico, puesto que conlleva problemas graves de salud, incluyendo mayor riesgo de depresión, ansiedad, enfermedades cardíacas, obesidad, demencia, problemas cognitivos y un aumento de la mortalidad similar al tabaquismo, afectando también la autoestima, el sistema inmune y llevando a un mayor consumo de servicios sanitarios y medicamentos.
